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martes, 4 de septiembre de 2012

Juicio a los jueces especialistas en Boxer: Palacín no pasa de un 3

Si juzgara con una  venda en los ojos el presidente del CBE sería un gran juez

Los llamados jueces especialistas de una raza constituyen un factor fundamental en el desarrollo de la misma. Estos jueces son los encargados de juzgar en monográficas y exposiciones especiales de la raza otorgando, por lo general, uno de los puntos obligatorios para los campeonatos como es en el caso del Boxer en España. A partir de sus juicios, y por lo tanto campeones, se asientan las distintas tendencias y tipos de cría durante una temporada. Con buenos jueces especialistas las razas mejoran. Con malos jueces, de dudosos criterios o políticamente demasiado correctos, las razas empeoran. En España en los últimos años el camino es un tanto desafortunado.
Realizamos, desde aquí, una modesta valoración, “un juicio a los jueces para que criadores y sobre todo aficionados conozcan las tendencias de cada uno así como el tipo de perro que priman. 

Alejandro Palacín: presidente del Club. Es juez especialista de la raza  boxer , juez internacional de todo el grupo 2º , y de las razas Pastor Alemán, Pastor Blanco Suizo y otras del grupo 3ª del tipo Bull.
Gracias a  Manuel Izquierdo, llegó a sus manos un gran boxer: Ch. Caruso di Soragna,  boxer con excelente tipicidad y temperamento. De la misma mano, también en sus inicios como criador, fue co-propietario, junto al también juez, Juan Manuel Martínez,  de una preciosa hembra Ch. Duna,   hija de Ch. Vicky Ipon Saan y nieta de Ch. Vic v. Klosterbrunen.
Posteriormente llegó a su casa Ch. Nila v. German Brune. Es de suponer que el tipo de Caruso era muy de su grado ya realizó algún cruce muy cerrado con él ( padre x hija. ) Igualmente  ha utilizado en su cría un extraordinario macho: Ch. Yugo de la Cardomare.
Como criador no pasará a la historia, ya que a pesar de contar con algún campeón de su afijo, no ha aportado nada relevante a la cría.
 En cuestión de campeones sí ha sido más afortunado. Concretamente en el punto obligatorio del 2007, celebrado en Alicante, fueron ampliamente comentados los juicios en atigrados donde Palacín gano el CAC en machos con BoxerPark Peter Pan y el CAC en hembras atigradas con BoxerPark Quad. Estos puntos fueron  concedidos por su viejo amigo Rene Pras. Casualmente, este mismo juez fue uno de los seccionados para juzgar la ATIBOX 2009, celebrada en Barcelona y organizada por la junta directiva que preside Alex Palacín.

Como juez quizás debería tener mas decoro ya que no se debe llegar a una exposición junto al expositor y al perro que iba a serle mostrado, en breve, APRA su valoración.
En el mundillo del boxer  se le otorga el calificativo de “técnico.” Adjetivo al que se le podría unir el de diplomático. Es sumamente interesante leer las crónicas de sus juicios o escuchar las explicaciones de por que un boxer es ganador o no.
Que el perro ha de ganar la explicación de Palacín está en el tono de  “es un ejemplar de grandes cualidades con algunas imperfecciones que su gran calidad hacer olvidar.”

Si el ejemplar no ha de ganar, basta con cambiar algún orden gramatical de la frase: “ es un perro extraordinario con grandes cualidades, pero esta pequeña imperfección hace que no sea el primero”

Palacín es, sin duda, un buen conocedor del boxer. Lo ha estudiado ampliamente. Si el perro  fuese una maquina o un fusil de asalto, sería capaz de desmontar hasta el último tornillo y armarlo de nuevo con los ojos cerrados. Lastima que tanto estudio y conocimiento no se vea reflejado realmente en sus juicios.

Con aspiraciones nada disimuladas de llegar a la presidencia de la Real Sociedad Canina, Palacín sabe utilizar bien su papel y no buscarse más enemigos de los “ eternos disconformes”, formando un núcleo duro a su alrededor donde la tarta suele quedar bien repartida satisfaciendo a los afines. O eso o ha cambiado mucho en sus criterios. No es posible apostar en la adquisición y base de su cría por grandes ejemplares como Caruso di Soragna,  y ya como juez y presidente del club otorgar dos CAC a un ejemplar,   con  falta de impronta de macho, hueso y sustancia, donde a su cráneo le falta elevación y angulación, con un maxilar redondeado, largo en su estructura, falta de profundidad y anchura de pecho así como una línea inferior recta y escaso de angulación trasera.

Como conocedor del boxer Palacín obtendría un notable alto: un 8
Como juez, a la vista de sus decisiones un suspenso:                  un 3

jueves, 23 de agosto de 2012

El club del boxer, un club de amiguetes

Herencia despilfarrada


Los Clubes de raza tienen una función esencial en el desarrollo de la misma. Deben ser vigilantes y atentos guardianes del estándar de la raza frente a modas de crianzas tendentes a la comercialidad, que acaban, a la larga,  despojando al perro de sus esencias. Los clubes deben mantener una posición  integrista en todo lo relativo a morfología y carácter, pues son los depositarios del estándar del perro y por lo tanto responsables del tipo de ejemplar que se va a dar en un determinado país.
Desgraciadamente en España, y salvo honrosas excepciones, los clubes  de raza se ha utilizado para medrar a la sombra del poder (organizar, seleccionar e invitar a jueces de monográficas), y beneficiar a un determinado tipo de ejemplares que, por lo general, pertenecen a amigos cercanos al club cuando no directamente, y en el colmo de la desvergüenza, a los propios directivos. Si además de presidir un club se es juez especialista de esa raza, además de  criador, el círculo queda cerrado para gran perjuicio de la raza. Solo un de terminado tipo de perro,  criado por  afines al club, obtendrá los suficientes títulos para rentabilizar su cría.
Estos criterios crearán tendencia entre el resto de criadores que se verán obligados a realizar cruces de conveniencia, bien para complacer al poder bien para criar en la línea de lo que es premiado,  para poder vivir de este negocio y no solo subsistir rompiendo, en algunos casos, sus tradicionales líneas de sangre. Ya sabemos que vende más un  hijo de campeón que un boxer típico sin campeones en su genealogía.

Reparto de títulos

Lamentablemente, todos los criadores en España saben que no se puede perdurar en el negocio de la cría de perros si no estás a la sombra del poder (canina, jueces, o club de raza). Así, los clubs de raza en España, constituyen, por lo general, un feudo de unos pocos donde dirigentes y afines se reparten títulos y prebendas.
En la reciente historia del club del boxer  podemos definir como brillante, en beneficio de la expansión y calidad de la raza, comparada con la actual, la presidida por Carlos de Guinea. Estos éxitos, y con independencia de las personas, se debieron sin duda al modelo de dirección que se aplicó. Carlos de Guinea, reputado juez, criador de otras razas y profesional del mundo de la economía, supo poner orden a través de integrar las distintas tendencias y prestigiar monográficas, con altos niveles de inscripción, tomando decisiones que pudiendo ser polémicas estaban descontaminadas de intereses o ambiciones personales.
Así, por ejemplo, durante su presencia en la directiva (como vicepresidente y presidente) no se podía  repetir durante un año ningún juez en las monográficas (con 14 de media al año) juzgando el propio de Guinea  una monográfica nacional en todo ese tiempo siendo juzgadas todas las monográficas y especiales por jueces reconocidos por ATIBOX como especialistas.
En la actualidad, presidente y vicepresidentes del club están presentes, como jueces, en los principales eventos del boxer en España.
Tras una tormentosa transición, donde De Guinea abandona el club por razones de salud, la actual directiva ocupó el poder, ante la ilusión de algunos que pensaban suponía una ruptura con “el antiguo régimen”, rompiendo claramente el modelo “cesar”, por aquello de que la mujer del Cesar no solo ha de ser honrada sino que ha de parecerlo.
Presidencia, y vicepresidencia y otros cargos directivos fueron copados por criadores, que a su vez son jueces especialistas, cerrando un círculo vicioso infernal: El club ya no vela por los intereses del standard de la raza, sino por los gustos e intereses del grupo de poder y sus allegados.

Mañana: una monográfica de infarto o la traición que llevó a la tumba a Manuel Izquierdo